ElDeDalt

jueves, 10 de septiembre de 2015

La canción de tu vida

Todos tenemos una canción. 

La canción del recuerdo... melancolía pero al mismo tiempo, orgullo de haber vivido lo recordado. 

La canción de la tristeza... el derrumbe al escuchar cada una de las notas de las que están formadas esta composición. Nunca dejará de ser esta, la canción que te duela al corazón... a veces sabe mal, que a un conjunto de instrumentos se le tenga que relacionar tanta tristeza.

La canción personal... recuerdos por lo que viviste en esa canción. Época de evolución personal, de cambios en tu vida, de fechas marcadas en verde (o rojo) que significaron un punto de inflexión. Y ésta canción, es la que sirve de punto. Seguro que tenéis alguna.

La canción de amor... la que dedicaste a tu media naranja. La que intentaste cantar mientras te miraba con carita de ángel. Y siempre que suena, ahí esta. El amor que fue, para muchos. El amor que es, y que será, para los más afortunados.

La canción que nos hace saltar de alegría... Esa canción que esta comprobado, que te elimina los malos pensamientos, no te deja que accedas a ellos. Sí, esa canción con la que se te va el cuerpo, y lo hipnotiza por completo llevándolo a su son. Melodía asesina, hace lo que quiere de ti. Pero sí, la canción va sonando, y, sin saber como, te libera por completo de todas tus ataduras. No hay tiempo para pensar si suenan canciones así!  

Cada segundo que pasa te sientes más inmerso en ella... ¿Te identificas, a que sí? En verdad no es complicado identificar este tipo de canciones... el truco principal para saber si es una de ellas es el siguiente: si mientras saltas... te apetece quitarte la camisa, arrojarla al quinto pino aprovechando el impulso de los saltos y mientras piensas: ¡que le den por el culo al mundo!

Canciones... algo tan corto y a la vez, tan valioso. No dejes tu ración diaria de música, por nada en el mundo. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.


LaTortugaDeMN

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El secreto

Sentirse perdido suele ser algo habitual en ciertas épocas de nuestras vidas. 

El ánimo se desvanece, no sabes bien por qué. Quizás por el cúmulo de situaciones, quizás por una que vale más que todas juntas, o quizás por qué nada va mal. Así es, estamos habituados, en otras palabras automatizados a tener problemas; a que nuestra cabeza busque problemas por sí solos. Si los tenemos, porque los tenemos... si no, porque ella sola tratará de encontrarlos, y tranquilamente los encontrará. A todos aquellos que no encuentren un problema inmediato, les invito a dejarse llevar en el pensamiento... él solo rebuscará alguna situación y la hará problemática.

A aquellos que tienen problemas que van más allá del pensamiento y que son ajenos a ellos... yo personalmente os desearía fuerza, ánimo, y a disfrutar de la oportunidad de ver el mundo como un regalo "envenenado", de donde siempre se puede sacar algo bueno si tienes los ojos bien abiertos. Optimismo, y a disfrutar del día a día que nos regala el mundo... ese es el secreto. 

A aquellos que se han rebuscado los problemas durante varios segundos... les invitaría a no rebuscar. Simplemente vivir, disfrutar, y a utilizar la mente simplemente para valorar que no tengan problemas ajenos al pensamiento contaminante. Alejaros de la mente lo máximo posible, ya que probablemente ella ya se encargará de añadir problemas al día a día. Y nosotros no queremos problemas inventados... la vida es demasiado fugaz para eso.

Gracias por leerme. Nos vemos amigos!

LaTortugaDeMN

martes, 8 de septiembre de 2015

La palabra más importante de su vida

Él la miró.

Y de repente, sin querer... se imaginó un viaje a París. Se imaginó el paseo. El paso de la tarde cruzando la ciudad con un ritmo vivo y alegre, que ese día, tenía solamente dos protagonistas; ella y él. La ciudad rendida a sus pies. El atardecer frente a ellos, no era nada más que la bienvenida a la oscuridad más romántica que ambos habían vivido.

Él, la miró, y entendió que sí. Era ella.

Que ella era la chica con la que se había imaginado una vida juntos. Y pensó en cómo sonaría su música favorita si la escuchase junto a ella. En cómo se vería el mar detrás de su perfecta silueta. En cómo reaccionaría ella al ver su hogar, sus amigos, su familia.Y pensó, pensó, y siguió pensando. 

Entonces, él, la observó. Se dirigió hacia ella.

Entre millones de pensamientos y en contra de una timidez innata, se le coló un "hola" que le rompió todos los esquemas. 

[...]

-Vaya, abuelito, que bonita historia! Así conociste a la abu?

- Así es, Jaime... Aquel fui yo. Y hoy te aconsejo a ti, renacuajo, que no te lo pienses ni un momento, díselo. Gracias a esas cuatro letras, empezó la historia más bonita de mi vida.

- Eso haré. Gracias como siempre, abuelito.

LaTortugaDeMN

lunes, 7 de septiembre de 2015

El deseo

El mendigo sueña con un billete en su vaso y el vaso con una boca que lo bese.

Por esa acera pasa un adolescente que sueña con invitar a bailar a Eva y Eva sueña con conocer algún día al futbolista de su carpeta. Los futbolistas sueñan con poder ir con sus chicas al cine y la chica del cine que les dará las entradas sueña con un fin de semana libre.

El parado que se pasa los sábados y domingos al Sol, sueña con un puesto de-lo-que-sea-en-donde-sea y el inmigrante ecuatoriano que aceptó ese trabajo insalubre antes que él, sueña desesperadamente con tener papeles.

El funcionario que le denegó el permiso de trabajo sueña con la hora del cigarrillo y de camino hacia al estanco, choca con un hombre gris que sueña con ser cantante y que ignora que el cantante sueña con que le miren sin luz de escenario, alguien que quiera mirarle dentro. Tras el concierto su mánager sueña con un contrato millonario.

Pero yo... yo sólo sueño con volver a verte.


LaTortugaDeMN